Extrae una guía de estilo de tus propios textos (frases, vocabulario, tono, estructura) y úsala para redactar o reescribir un texto nuevo que suene a ti, con comprobación final de cada rasgo.
Haz que la IA evalúe tu borrador con una rúbrica, lo reescriba, vuelva a puntuar con honestidad la nueva versión y haga una segunda ronda, con registro de cambios y sin inventar datos.
Convierte un texto técnico, legal o administrativo en lenguaje claro sin perder información: frases cortas, vocabulario cotidiano, estructura escaneable y una lista de lo que se ha simplificado.